Biografia: Hanshi Yoshihito Hiramatsu Kobayashi

Gigin Hiramatsu

Infancia

Nació el 14 de septiembre de 1937 en Nagano, Japón atravesaba tiempos difíciles y había una alta tasa de mortalidad infantil, los médicos que atendieron el parto consideraron que el niño no llegaría a los 5 años de vida debido al estado endeble de su salud y las dificultades que veían para su desarrollo motriz, pero gracias al empeño, apoyo y capacidad espiritual de su madre (característica japonesa por excelencia), pudo recuperarse y dar los primeros pasos en su vida, que lo llevarían a ser un gran maestro.

 

A la edad de 5 años, su padre, quien era un hombre muy aguerrido, le da las primeras lecciones de artes marciales inspiradas en el kendo. Años más tarde el Maestro Hiramatsu recibiría enseñanzas de judo y jujitsu, hasta trasladarse a Tokio, ya joven, donde sería eterno discípulo del Maestro Kanken Toyama.

 

El maestro Hiramatsu mantuvo intactas sus tradiciones y nunca perdió su esencia japonesa considerada por él tan importante como la okinawense, a pesar de no haber nacido allí, en su adolescencia estuvo inspirado por la aguerrida fuerza del Emperador, en ese momento se desarrollaba la guerra y eran tiempos muy difíciles, desde 1949 hasta 1966 sus entrenamientos de karate y kobudo estuvieron dirigidos al fortalecimiento espiritual y la supervivencia, nunca tuvo una visión deportiva de las Artes Marciales ni ningún tipo de conceptos superficiales en la formación de valores.

 

Entrenamiento

Conseguir un maestro de extrema talla era algo difícil en Okinawa puesto que el aspirante a ingresar a una escuela debería cumplir los requisitos exigidos por el maestro, en este caso el joven Hiramatsu tuvo que pasar difíciles pruebas para ser aceptado por su Maestro Toyama y ganarse su confianza.

 

Algunas veces para poder comprender algunos katas tenía que observarlos a escondidas, ya que su Maestro le prohibía aprenderse una nueva técnica hasta que la anterior no estuviese bien pulida.

 

El Maestro Hiramatsu siempre, antes de tomar una decisión, consultaba el libro de su Maestro y con una reverencia ante su foto solicitaba el permiso y la orientación necesaria. Generalmente hacía referencia de la actitud de su Maestro en comparación con Miyamoto Musashi, el samurái más grande de toda la historia del Japón, donde en un capítulo de su vida, Musashi se encontraba sentado y desarmado frente a una olla en la cual cocinaba, repentinamente le pidió a su estudiante que lo atacara con una katana a su cabeza, ante lo cual se rehusó, pero ante la insistencia de Musashi tuvo que hacerlo, lo cual provocó la reacción inmediata de este tomando la tapa caliente de la olla y bloqueando a nivel de su cabeza el ataque de la katana, indicándole a su estudiante que nunca estamos desarmados y cualquier instrumento cercano al hombre puede ser un arma infalible de defensa.

 

Generalmente estas historias eran tomadas como punto de partida por el Maestro Hiramatsu para resaltar cualitativa y cuantitativamente las virtudes de su Maestro y de aquellas personas admirables de la historia contemporánea marcial del Japón. Siempre con el propósito de fundamentar en sus estudiantes la inquietud por el estudio y la investigación, observando si había en nosotros alguna duda o falta de credibilidad.

 

El momento más esperado por todos sus estudiantes y por quienes lo rodeaban, era cuando se disponía a realizar un kata, ya fuera en exhibiciones o cotidianamente en su dojo. En ese momento la tensión era tal que sólo se escuchaba el golpetear del viento y los movimientos de los gatos (Tenía alrededor de 80 gatos). Al principio, realizaba su ritual saludo e identificaba alguno de los 200 katas que había aprendido, sus movimientos se semejaban a los de un soldado atacado por 10 personas en plena batalla.

 

Llegada a Venezuela

En mayo de 1977, llega a Venezuela. Instalado ya en Maracaibo y sin rumbo definido, da clases de corrección del estilo Shotokan en los dojos de Kunio Tanabe y del Sensei Marcelo Boldrini, ya que era conocedor de muchos estilos de Karate.

 

Debido a su reciedumbre y fuerte carácter decide separarse de estos y llevar el rumbo de su vida de acuerdo a su forma de ser y sin depender de nadie, y así estuvo sin un sitio fijo de vivienda por espacio de dos años, hasta conseguir su dojo Hombu Okinawakan. Allí permaneció por espacio de 8 años, siendo este el dojo que le diera su proyección a nivel nacional e internacional.

 

El Maestro Hiramatsu era una persona muy querida y solicitada en la sociedad del karate y del kobudo Okinawense.

 

OkiGikukenDo

En el año 1983 el Maestro Hiramatsu decide fundar su propio estilo, el "Gikuken Karate Do", un manantial de técnicas inspiradas en las enseñanzas de su maestro, técnicamente hablando tenía mucha influencia China, con técnicas de codo a tiempos muy alternados, con palancas, proyecciones e inmovilizaciones, cabe destacar que el Maestro al ejecutar sus Katas, realizaba movimientos muy fluidos, sin posturas mostradas y con mucha rapidez los Katas eran muy cortos con un máximo de duración de 2 min.

 

Los nombres que le dio a los Katas de su estilo son:

 

Yodan Ken

Chudan Ken

Gigitepo

Shenginihoken

Shenginidanken

Shenginisanken

Hiramatsu no Bassai

En resumen en la Escuela Okinawakan del Maestro Hiramatsu, se transmitía la esencia del Karate Shorin Matsubayashi (Vertiente del Shorin Ryu de Tomari), Goju Ryu de Meibukan – Jinbukan, Okinawa Matayoshi Kobudo y Shudokan Kobudo, y el estilo creado por el Maestro Hiramatsu, Gikuken, debido a esto el Maestro alcanzó el título de Hanshi, por ser fundador de su propio estilo.

 

Jamás en la escuela del Maestro Hiramatsu se transmitieron enseñanzas del estilo Shito Ryu o Shotokan, ni mucho menos Wado Ryu ni Uechi Ryu; corregía mucho la postura de sus estudiantes para que las posturas no tuviesen similitud a las de estos estilos.

 

Otros Datos

El Maestro Hiramatsu era ebanista de profesión, capaz de hacer maravillas con la madera, también era electricista, plomero, albañil, cocinero, toda una persona preparada, no cabe duda que la educación recibida por el Maestro en Japón fuera óptima. Antes de salir de Japón, me contaba el maestro, que ganaba 100$ por día, trabajando su profesión de ebanista. Era capaz de resolver cualquier problema con la calma y paciencia que lo caracterizaban, generalmente en nuestras reuniones nos hablaba mucho de la historia de Japón y de su evolución, pero su tema preferido era Okinawa y la forma como se desarrollaron y crecieron los antiguos Maestros.

 

En un día del mes de mayo de 1983, el Hanshi Hiramatsu realizaba uno de sus rutinarios entrenamiento, coloco las Tonfas en el piso para tomar un ligero descanso, en ese momento observó la forma que tomaban las tonfas unidas de punta a punta. Analizándola, decidió idear una nueva arma, en la primera impresión le pareció que quedaría muy larga, entonces decidió unirlas de manera inversa con cinta adhesiva, ya con el arma construida, decidió darle el nombre de Korunfa (Giratoria), este instrumento para la práctica del Okinawa Kobudo, fue presentado al Hanshi Katsuyoshi Kanei, en el Campeonato Internacional de Okinawa Kobudo, realizado en la ciudad de Maracaibo en 1987, Korunfa Kata (que luego pasó a llamarse Korunfa Dai), Kanei Sensei decidió llevar la Korunfa a Okinawa para su inclusión en los programas de enseñanza de Kobudo.

 

Debe quedar claro, que gracias al ingenio y creatividad del Maestro Hiramatsu, fue que este instrumento de práctica fue creado y difundido. Actualmente existen 3 Katas y 1 Hojoundo de este implemento.

 

A pesar de todos sus conocimientos, el Maestro Hiramatsu nunca hizo gala de ellos para comercializar su vida, por el contrario, prefirió vivir discretamente y pasar desapercibido en total desapego por el mundo material. Muchas veces la gente se preguntaba por qué el Maestro Hiramatsu no aprendía hablar español, y él explicaba que el idioma del budo no era japonés, inglés, francés o español, solamente hacía falta el sentimiento de corazón a corazón y ganarse la confianza del maestro, para transmitir la enseñanza.

 

Todos los 1eros de enero de cada año, los estudiantes Judansha visitamos al maestro para desearle un feliz año, realizábamos entrenamientos y era el día en que nos contaba las historias del karate okinawense, encendía dos velitas y realizaba una oración de gratitud a DIOS por permitirnos recibir un nuevo año, oraba por el descanso en paz de su maestro y de todos los maestros que habían precedido la historia del karate y el kobudo okinawense. Antes de entrar a su casa nos preguntaba "¿Has tenido algún problema con tu papá o tu mamá?", si alguno de sus estudiantes respondía afirmativamente le decía "No puedes entrar hoy, 1 de enero, has venido a estar en paz con tu maestro, pero debes estar en paz con tus padres primero..., por favor, devuélvete y pídele perdón a tu padre o a tu madre por lo que sea que halla ocurrido, tengas o no tengas la razón, si no lo haces de corazón y con sinceridad, no vuelvas".

 

El Maestro Hiramatsu murió de cáncer de páncreas en 1997 (Venezuela).

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